
Isabella Nardoni hace un mes tenia 5 años. Hace un mes, “cayo” del sexto piso de edificio donde vivía en Sao Paulo, Brasil. Todavía no se sabe que paso, pero todo apunta a que su padre la arrojo por el balcón de su departamento, porque la niña era hija de su matrimonio anterior, y su actual esposa, con quien tiene dos hijas, no le alegraba el tener una hijastra.
Los medios han hecho un espectáculo de esto; ya no es raro porque en estos tiempos todo puede ser un show. Muchos dirán que es el signo de los tiempos, que son señales del Apocalipsis, que la humanidad ha sido corrompida. Yo pienso que la humanidad siempre ha sido igual de mierda, sólo que antes no había 100 cámaras capaces de enviar señales en línea a los cuatro puntos del Globo. Si no lo hicieron, de todas maneras, los medios y la opinión publica han dado su veredicto, independiente al de
No voy a apuntar culpables. Yo no sé quien la mato. Pero si sé que la mató. La mató la falta de humanidad que presentamos cada día mas los seres humanos. El hecho de que importamos nosotros, pero no los demás.
Suponiendo que fueran los padres ¿en que momento olvidaron que era una niña? ¿en que momento empezó a estorbarles? Pero sobre todo ¿en que momento olvidaron, que era una criatura a su cargo, alguien que tenían que cuidar y amar?
Si hubiera sido un extraño, las preguntas tal vez variarían un poco, pero se mantendría una ¿no había humanidad suficiente en la persona que la arrojo, para no hacerlo?
No creo que cinco años, sea una vida completa. Eso es lo que frustra cuando muere un niño: hay tantas alegrías que no va a conocer. Sé que hay gente que dirá que es designio de Dios, que es parte del plan que no conocemos, y que de conocer, no entenderíamos. Tampoco creo eso. No hallemos soluciones fáciles, atribuyendo o culpando a Dios. Simplemente, un ser humano falló, y alguien más ha pagado el error.
También sé que a muchos de ustedes esta situación les parecerá lejana, porque no tienen niños cercanos. Pero este tipo de cosas estremecen mas, cuando tienes a alguien en la casa te recibe gritando de alegría como solo los niños pueden hacerlo, como los adultos hemos olvidado hacerlo. Cuesta mas digerirlo, cuando sabes que alguien espera que arregles su tren favorito que se ha roto.
Cuesta trabajo pensar que hay gente capaz de hacer cosas así.
Yo no sé ahora dónde esta Isabella. Pero confío en que esté en un Mejor Lugar.
Isabella Nardoni (2003-2008)
Mas información:
http://www.globalvoicesonline.org/2008/04/24/brasil-making-a-child-murder-into-a-media-show/
http://terratv.terra.com.ar/templates/channelContents.aspx?channel=329&contentid=47037