“Misteriosa, luna misteriosa ♫/
déjame llegar a ti ♪/
misteriosa luna misteriosa ♪/
déjame llegar a ti ♫ /
secreto de la oscuridad ♪/
caricia de mi soledad ♫/”
Luna Misteriosa-Botellita de Jerez
Hay días, que la vida cuesta un poco mas de lo acostumbrado de soportar. Hay días que recuerdas con mas sentimiento las cosas. Hay días, que de veras no crees que un sentimiento pueda importar tanto, pero importa. Y esos días, tienes ganas de gritar sin que te pregunten porque. O que te lo pregunte y se interese aquella persona por la que quieres gritar.
Hoy para mí, es uno de esos. Tengo ganas de salir gritando y patear algo. De correr hasta desfallecer, caer y no levantarme. Todavía no tengo ganas de llorar, pero siento como viene ese nudo en la garganta previo a que se inunden los ojos. Y lo miserable, es que sé que nadie vendrá a preguntarme.
Días como hoy, y noches como ayer, siento como la garra de la soledad me aprieta mas fuerte el corazón. Y como este para resistir, se hace más duro, y más frío.
Normalmente la soledad tiene nombre y apellido, o bien la causa de esta. La mía no tiene ni nombre ni apellido, pero tiene forma, carne y silueta. Pero no la conozco. Nunca me ha dicho su nombre, por no tener el valor de preguntárselo. Y sé que no es ella la causa. Es únicamente su forma. Ella es la figura de mi soledad.
No es el término de pero es la musa de mi soledad. Es una imagen que invocar, es un nombre que musitar, es alguien que aun suscita sensaciones en mí. Y es alguien que no sabe que existo; prefiero la duda a la certeza, prefiero seguirte perpetuando como icono en mi cabeza que enfrentar la verdad.
Y camino las noches, y camino los días con mi soledad y con tu imagen como paliativo, como un refugio en este aislamiento tan profundo. Camino porque detenerse es morir, es no levantarse, es darse por vencido, camino mirando a todos y viendo a través de ellos, camino queriendo desgarrarme a gritos, partirme en miles de partes, que se separen y vayan a buscarte, que te miren y regresen.
Y sentarme a tomar café con la soledad y decirle “¿Ves? Mientras haya ilusión tú y yo somos compañeros, no pareja”
“Porque ella es la caricia de mi soledad”
No quiero gritar, pero sé, que voy a gritar.
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